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Asociación Nacional de Porcinocultura Científica

 

 

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Vacunación contra el olor sexual 

Suplemento 2 – Los datos económicos del control del olor sexual

Conforme aumenta la competencia mundial y los márgenes de beneficio se estrechan en la industria porcina, los productores tienen que prestar atención a cada aspecto de la producción para ver por dónde se pueden recortar costes y aumentar las ganancias. La castración física de los lechones macho para reducir el riesgo de olor sexual tiene un efecto importante en los parámetros productivos.

En esos parámetros productivos relacionados con el olor sexual no sólo se producen pérdidas derivadas de las infecciones y las lesiones que resultan de manera directa del procedimiento, sino que además la calidad de las canales se ve afectada negativamente y el índice de conversión se incrementa. En el pasado, la única alternativa era sacrificar a edad más temprana, lo que suponía pérdidas con respecto al coste total fijado por animal. En cualquiera de los casos, ello suponía una pérdida económica para los productores. 

En este suplemento:

  • Beneficios más allá del olor sexual.
  • Cerdos vacunados: carne magra, mayor eficiencia y rentabilidad.
  • Los consumidores votan de acuerdo con su paladar.
  • Menor riesgo, mayor bienestar.

 

Con el tiempo, estas desventajas se fueron aceptando como parte inevitable de la producción porcina; después de todo, ¿por qué preocuparse por algo que no se puede remediar? Ahora que en muchos países se está introduciendo una alternativa comercialmente viable consistente en una vacuna para controlar el olor sexual, es el momento de recordar de nuevo las pérdidas inherentes a la castración física y evaluar la potencial ganancia productiva que conllevaría para los productores la supresión de esta práctica tradicional. Cualquier intervención en la producción moderna ha de justificarse en términos de rentabilidad: los productores y la cadena de suministro en conjunto no cambiarán su modo de trabajo sin estar seguros de que hacerlo resulta rentable. En este suplemento especial echamos un vistazo a los beneficios económicos de la vacunación como método de control del olor sexual.

Beneficios productivos más allá del olor sexual
Los beneficios del uso de la vacunación para controlar el olor sexual pueden ir más allá de simplemente evitar la mortalidad asociada a la castración física. Donde ya se ha empleado, la nueva tecnología ha demostrado tener unos resultados económicos tangibles, principalmente porque hace posible que los cerdos crezcan como machos enteros, lo que permite a los productores beneficiarse de su mayor rendimiento, pero sin el riesgo del olor sexual. En los mercados actuales en los que se practica la castración, esto podría significar unas canales de mejor calidad en menos tiempo; en los mercados donde no se practica, esto significaría la posibilidad de alcanzar mayores pesos en el momento del sacrificio y evitar el comportamiento agresivo o las montas que frecuentemente se observan en los cerdos al alcanzar la pubertad.
La castración física consiste en la extirpación definitiva de los testículos y por tanto de la fuente de androstenona, testosterona y otros compuestos propios de los machos, que indirectamente dan lugar al olor sexual en los mismos. Desgraciadamente, la castración física también elimina el patrón de crecimiento típico de los machos enteros los cuales, después de la pubertad, experimentan rápidos aumentos en su peso magro.
La vacunación tiene la ventaja de permitir que los cerdos crezcan como machos enteros durante la mayor parte del ciclo productivo. El crecimiento normal de los machos se mantiene hasta sólo unas semanas antes del sacrificio y de este modo las ventajas del crecimiento natural del macho se conservan el mayor tiempo posible. De hecho, la vacuna no tiene efectos significativos hasta después de la segunda dosis, que se administra entre 4 y 6 semanas antes del sacrificio.

Rendimiento de los machos
¿Qué implica para el productor el rendimiento de los machos? Los cerdos vacunados se benefician de la eficiencia productiva naturalmente superior de los machos enteros en relación con los castrados. Los resultados más importantes que derivan de ello son un mejor índice de conversión alimentaria, que se traduce a su vez en beneficios en la productividad, así como una reducción de los desechos, que conllevará un mejor equilibrio ambiental y, obviamente, una mayor calidad de las canales. El conjunto de todos estos factores se traduce en una rentabilidad tangible.
Por otra parte, en los mercados que ya experimentan los beneficios de la nueva tecnología, el éxito se observa en toda la cadena de suministro: mataderos y procesadores consiguen canales con mayor contenido magro; los detallistas consiguen carne magra de alta calidad y, por supuesto, sin olor sexual. La sustitución de la castración física evita la mortalidad y morbilidad asociadas a esta práctica tradicional y representa un paso adelante en términos de bienestar animal.
Es probable que una mejor eficiencia alimentaria sea en la actualidad especialmente bienvenida, ya que los precios del pienso son enormemente volátiles y más impredecibles que nunca, y suponen con mucho el gasto individual más elevado de la producción porcina. También conlleva la ventaja menos inmediata de conducir a la consecución de una industria más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Se podría reducir la cantidad de pienso que se transporta y la cantidad de purines que se producen por kilo de carne, con lo que se minimizaría el impacto de la industria sobre el medio ambiente.

Cerdos vacunados: carne magra y una mayor eficiencia y rentabilidad
La prolongación de la función testicular natural hasta una mayor edad permite a los productores un manejo de los cerdos más rentable, ya que permite el aprovechamiento de la superior eficiencia metabólica de los machos enteros. Comparados con los cerdos castrados, los machos enteros requieren menos pienso para alcanzar el mismo peso y tienen altas tasas de crecimiento durante todo el período de engorde.
La sustitución de la castración física por la nueva vacuna permitirá a los productores lograr significativos beneficios de producción, derivados de la cría de los cerdos como machos enteros durante la mayor parte de su período de crecimiento. Como se recoge en la tabla 1, estudios internacionales llevados a cabo en varios países productores de cerdos por todo el mundo han demostrado claramente el mejor índice de conversión y la mayor calidad de la canal que se pueden lograr cuando se controla el olor sexual mediante la vacunación en comparación con la castración física.

Calidad de la canal
En comparación con los cerdos castrados físicamente, los cerdos que han sido vacunados contra el olor sexual producen una carne más magra y una mayor proporción de cortes de alto valor, como el lomo, en comparación con los que han sido castrados físicamente, tal como ilustra la tabla 2. También tienen el mismo color de alta calidad que los consumidores esperan actualmente de la carne de cerdo procedente de animales castrados.
Zamaratskaia y cols. (2007) demostraron que el contenido en tejido magro estimado en los machos vacunados era superior al de los cerdos físicamente castrados, aunque inferior al de los machos enteros.

Tabla 1

Las cifras demuestran estos resultados

Estudio

Nº cerdos/ grupo

Peso al Sacrificio (kg)

IdC

GMD

Carne magra
(% peso de la canal)

Grasa dorsal (p2)

1

24 – MX

108-110

+7,7*

NS

+7,7*

+22,4*

2

30 – AU

-105

+15,1*

+6,8*

ND

+7,2*

3**

50 – AU

96-100

+10,0*

NS

ND

+17,4*

4**

50 – AU

113-120

+16,9*

NS

ND

+11,7*

5

260 – CH

100-110

ND

NS

+1,4*

ND

6

60 – AU

105-110

+7,9*

+4,8*

ND

+12,1*

7

24 – BR

125-138

+9,3*

+10,6*

+9,3*

ND

8

160 - US

125-130

+8,6*

NS

+7,6*

+8,1*

Tabla1: Porcentaje de aumento en el rendimiento de crecimiento y calidad de la canal en cerdos macho que han recibido IMPROVAC para el control del olor sexual con respecto a la castración física (tomado de Crane, 2006).

IdC= Índice de conversión alimentaria - GMD= Ganancia media diaria * estadísticamente significativa en p<0,05 - NS= No estadísticamente significativo en p<0,05 - ND= No determinado.

**IdC sólo calculado para las 4 últimas semanas previas al sacrificio - MX= México; AU= Australia; CH= Suiza; BR= Brasil; US= Estados Unidos.

Los cerdos vacunados contra el olor sexual producen una carne más magra y con un incremento en los cortes comerciales.

Los animales permanecen tranquilos      
También se ha observado que la vacunación para controlar el olor sexual reduce el comportamiento agresivo y sexual que suelen presentar los machos durante la pubertad (Dunshea y cols., 2001, y Cronin y cols., 2002). Cualquier reducción en el comportamiento agresivo puede conllevar una disminución de las infecciones de las heridas por mordiscos, de cojeras y de las pérdidas en el matadero debidas a la retirada de la carne dañada o con magulladuras.

Variable

Machos

Vacuna contra el olor sexual

Castrados físicamente

Área de lomo (cm2)

40,59a

41,63a

36,18b

Grasa dorsal (mm)

9,3a

11,2a

13,8b

Porcentaje magro

57,19a

56,79a

53,75b

Tabla 2: Comparación de la calidad de las canales.
Distintos superíndices en la misma fila indican diferencias estadísticamente significativas (p<0,01).

Los consumidores votan de acuerdo con su paladar
No importa cuánto pueda una nueva tecnología mejorar la eficiencia de la producción o el bienestar del animal: en lo que respecta al olor sexual, a los consumidores les preocupa mucho que la carne de cerdo lo presente.
Como es de esperar, antes de comprar carne producida empleando un nuevo método para controlar el olor sexual, los detallistas querrán asegurarse de que la nueva tecnología ciertamente consigue este efecto, ya que con ello tendrán la certeza de que sus clientes considerarán la carne de alta calidad. No es sorprendente, por lo tanto, que la valoración por parte de los consumidores haya ocupado un lugar importante en la programación durante el desarrollo y los estudios de campo de la vacuna frente al olor sexual.
Numerosos estudios sensoriales, en los que se utilizaron grupos de personas entrenadas para la cata o grupos de consumidores, muestran que los consumidores son incapaces de detectar diferencia alguna de calidad entre la carne de cerdo procedente de machos vacunados y la de hembras o la de machos castrados físicamente. Por ejemplo, se pidió a un grupo de 80 consumidores japoneses (una población de la que es bien conocida su particular sensibilidad al olor sexual) que asignara a ciegas una puntuación a la carne procedente de cerdos macho castrados físicamente, cerdos vacunados frente al olor sexual y cerdas jóvenes, todos de unos 100–105 kg de peso. El grupo determinó que el olor, sabor y aceptabilidad global de la carne procedente de los cerdos vacunados era indistinguible de la de machos físicamente castrados y cerdas.
El mismo estudio muestra que la puntuación media de los machos enteros con peso de mercado y no vacunados era menos favorable que la de las hembras jóvenes o la de los machos vacunados.
El mejor olor de la carne de los cerdos vacunados con la vacuna contra el olor sexual estaba relacionado con los compuestos nitrogenados presentes en los animales ya que estos cerdos permanecen enteros durante un mayor período de tiempo tras los cual son vacunados (a diferencia de los que son castrados físicamente a una edad temprana). D’Souza y cols., en Australia, hallaron resultados similares, según los cuales los filetes de lomo procedentes de cerdos macho vacunados eran superiores en “sabor, terneza y aceptabilidad global” a los mismos cortes procedentes de machos enteros no castrados y de igual calidad que los cortes procedentes de machos castrados físicamente.
Silveira y cols. (2006) llevaron a cabo un estudio acerca de las preferencias de los consumidores en el que el olor del lomo y la grasa de los cerdos vacunados fueron calificados como más agradables que el de los animales castrados físicamente. La “intención de compra” de los miembros del grupo evaluador era más favorable para la carne procedente de animales vacunados, lo que confirmaba que la mayoría (74,8%) de los consumidores comprarían sin duda (54,6%) o probablemente (20,2%) carne de cerdos vacunados, frente al 58,4% de los consumidores que probablemente (25,2%) o sin duda (33,2%) compraría carne de cerdos castrados físicamente.
La valoración de los grupos de consumidores de los mercados globales con una sensibilidad culturalmente muy alta al olor sexual ha demostrado de manera clara que la carne de cerdos vacunados contra el olor sexual es de muy alta calidad.

Los consumidores valoraron de igual manera la carne de cerdos vacunados y la de cerdas

Menor riesgo, mayor bienestar
A pesar de su abrumadora prevalencia, la castración física conlleva riesgos significativos para la salud del animal y la rentabilidad de la granja. Se estima que el 1% de los 3 millones de lechones macho que se castran en total cada año muere como consecuencia de la castración; es decir, 30.000 animales. Entre los que sobreviven, muchos son los que se verán negativamente afectados por el estrés que les causa el procedimiento de la castración.
Además de las pérdidas que sufren los productores derivadas de la castración física, toda la cadena de suministro es vulnerable frente a la creciente concienciación y sensibilidad de los consumidores por cuestiones relativas al bienestar animal. Con un público cada vez más preocupado por el origen de los productos que consumen, cada vez se pone más atención en los métodos de producción de carne.
En el futuro, la preocupación por el bienestar animal dominará cada vez más los programas de producción de alimentos. En varios países ya se ha empezado a discutir la posibilidad de prohibir la castración física. Noruega y Suiza ya han decidido prohibirlo en 2009 y los Países Bajos, Bélgica, Alemania, Dinamarca y Suecia están considerando también la posibilidad de hacerlo. Los principales supermercados holandeses han hecho pública su decisión de dejar de vender carne procedente de cerdos castrados físicamente, a menos que se emplee anestesia. En los Países Bajos, los gigantes de la comida rápida McDonalds y Burger King han suprimido por completo la carne de cerdos castrados físicamente.
Además la Comisión Europea estableció en 2006 un plan de acción comunitario sobre protección y bienestar de los animales a 5 años. Los objetivos del plan son definir más claramente la política en materia de bienestar animal de la UE para promover unos estándares más altos de bienestar animal y de valoración de los animales. 
Hallar el modo de controlar el olor sexual sin poner en riesgo el bienestar de los animales es ya un tema de actualidad, y varios parlamentarios han hecho ya referencia a este tema en el Parlamento Europeo.
Improvac® es una alternativa a la castración física que respeta el bienestar animal y elimina las complicaciones asociadas a la castración física, tales como la infección y la muerte, así como sus costes asociados.

¿Es eficaz la vacunación al 100%?
Una sola experiencia negativa durante el consumo de carne de cerdo con olor sexual puede minar seriamente la percepción que los consumidores tienen de este producto, por lo que el objetivo debe ser eliminar por completo el olor sexual. Aunque la castración física es eficaz casi al 100%, sin embargo es posible que en algún caso poco frecuente a algún lechón sólo se le extirpe un solo testículo, o que el animal tenga un testículo que no haya descendido (criptórquido). También puede aparecer olor sexual debido a las condiciones ambientales. La experiencia indica que la vacunación es tan eficaz como la castración física para eliminar el olor sexual, es decir, que tiene una eficacia superior al 99%.
Los machos vacunados con IMPROVAC presentan una reducción significativa del tamaño de los testículos, lo cual contribuye a que se les distinga más fácilmente en los mataderos de los machos no vacunados. El diámetro de los testículos de los machos vacunados es significativamente inferior al de los testículos de los machos no vacunados.

Aumento de la eficiencia productiva
El crecimiento de la población mundial y el aumento de la demanda de carne continuarán ejerciendo su presión sobre el abastecimiento mundial de carne de cerdo. Para cubrir las demandas, la industria porcina deberá hacerse más eficiente. Un modo de aumentar la eficiencia productiva es criar machos enteros en lugar de castrados, a la vez que se mantiene la calidad de la carne mediante el uso de la vacunación para controlar el olor sexual. 
Los potenciales beneficios económicos de la vacunación contra el olor sexual comparada con la castración física son:

  • Mejor índice de conversión alimentaria.
  • Patrones naturales de crecimiento durante la mayor parte del tiempo de cría.
  • Mayor peso en el momento del sacrificio (en los mercados donde no se emplea la castración).
  • Canales más magras (y de calidad equivalente a la de la carne de hembras jóvenes).
  • Menos desechos.
  • Menos pérdidas de lechones debidas a infecciones o lesiones.

En el próximo suplemento
Investigamos la seguridad de la vacuna contra el olor sexual tanto para el que la administra como para los consumidores que adquieren el producto final.

 

Destacado 1

Incluso las cerdas pueden producir carne con olor sexual
El escatol, un compuesto responsable del olor sexual, es un subproducto de la acción bacteriana en el intestino de los cerdos, tanto machos como hembras. Normalmente se degrada en el hígado, pero este proceso está comprometido por la presencia de androstenona y otros compuestos en los cerdos macho maduros, de manera que este compuesto soluble en grasas se acumula en la carne de los machos. La dieta puede tener cierta influencia sobre los niveles de escatol, que son muy altos en los cerdos que se mantienen en estrecho contacto con sus propios desechos; por lo tanto, es posible que la carne de las cerdas tenga olor sexual al calentarse. La vacunación contra el olor sexual no reemplaza a una buena nutrición de los cerdos ni a su mantenimiento en un ambiente limpio y, al igual que la castración física, no puede evitar totalmente el olor sexual si no se mantiene a los cerdos adecuadamente.

Destacado 2

¿Cómo funciona la vacuna contra el olor sexual?
La vacuna contra el olor sexual actúa estimulando el sistema inmunitario del cerdo para que produzca anticuerpos que bloquean temporalmente la función de los testículos. Ello reduce drásticamente la cantidad de androstenona y de otros compuestos liberados por los testículos. Los altos niveles de androstenona también inhiben la degradación del escatol, otro importante compuesto causante del olor sexual, de modo que al reducir los niveles de androstenona la vacuna favorece además la eliminación del escatol. El resultado global de la vacunación es la reducción del olor sexual a niveles equivalentes a los que se alcanzan con la castración física.

 

 

 

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